Aitutaki – "Cuando es mejor que el sueño no se haga realidad"

Estar en Aitutaki fue como entrar en un cuadro de Sorolla: colores vibrantes, luces que cambian la atmosfera del paisaje, y una sensación de paz que se derrama por todas partes.

Cada foto que enviaba a mi familia desataba las mismas palabras: 'Esto parece una pintura'. Era tan hermoso que parecía irreal.

Los niños corrían detrás de gallinas felices, mientras nosotros explorábamos playas que parecían sacadas de una película de náufragos, con agua tan transparente que podías ver el fondo a metros de distancia. 

Visitamos un pequeño café que parecía salido de una serie de televisión. Una pequeña casa de Madera en medio de las palmeras en donde todos nos trataban como si fuéramos parte de la familia. Música, flores para la cabeza, sonrisas y una conexión casi mágica con las personas y el lugar.

Ibamos todos los dias y todos los dias  nos regalaban mangos, cocos, flores.. Salvi, mi hijo, andaba siempre feliz con su bolsa de mango descalzo... Mi bebe Paz comió mango de pies a cabeza jajaja ... Cuanta fortuna Tengo de tener estas memorias con ellos. Cuanta maravilla esta quedando en su subconciente ...

Sin embargo, hubo un momento de contraste que me hizo reflexionar profundamente.

De niña, siempre decía que quería vivir en una cabaña rústica frente al mar, como esas que ves en las películas de aventuras, como esa a la que ibamos a desayunar: sencilla, natural, sin preocupaciones. Pero al quedarme en una cabaña justo así, frente al océano y rodeada de palmeras, entendí algo que nunca había considerado.

La sal se pegaba en todo, la arena se colaba en cada rincón, el agua dulce era un lujo y mantener todo libre de bichos era una batalla perdida. Me reí al recordar a mi abuela y su hermana diciéndome que vivir frente al mar era hermoso, pero difícil. Ellas, que habían crecido en la costa, sabían algo que yo no: la naturaleza es tan mágica como implacable.

Me di cuenta de que mi sueño infantil no era tan romántico como lo había imaginado. Sin embargo, también entendí que, de alguna manera, lo había cumplido a mi manera.

 Vivo frente al mar, pero con las comodidades que mi yo adulta agradece profundamente.

No me alejé de mis sueños; los transformé para que se ajustaran a la vida que realmente quiero vivir en este momento. 


Tal vez hace unos años me hubiera parecido genial vivir asi, nada que no solucionara un buen vino y música...ahora he cambiado. 


Tengo otro nivel de comprensión de la vida... 


Disfrute cada instante con la intensión de grabarme hasta El último segundo en el alma.

Pero definitivamente no es el lugar en donde ahora viviría... 

Y Creo que ahí esta gran parte de la magia, que sea algo a lo que tengo acceso como momento especial. Que sea idílico....que siga siendo un sueño, que no se cumpla para que no deje de ser romántico. 

¿Alguna vez te has aferrado tanto a un sueño que parecía innegociable? 

Muchas veces, nos definimos por esas metas que construimos desde niñas, pero crecer significa también aprender a revisarlas, moldearlas y ser flexibles.

Aitutaki me enseñó que no se trata de renunciar a nuestros sueños, sino de evolucionar con ellos.

A veces, aferrarnos rígidamente a lo que creemos que queremos nos impide ver lo que realmente necesitamos. Cambiar de perspectiva no significa que hayas fallado, significa que has crecido.

Si alguna vez te has sentido culpable por abandonar algo que soñabas con toda tu alma, quiero recordarte esto: reconocer que algo ya no encaja en tu vida es un acto de valentía, no de derrota. 


Estar abierta a integrar nuevas miradas y perspectivas hace que tu vida sea más rica, más completa y más auténtica.

Te  propongo un ejercicio creativo en torno a esto:

Dibuja un lugar que represente tu sueño infantil. Luego, en una esquina, pinta cómo se ve tu vida ahora, mostrando las cosas que has integrado o transformado. ¿Qué emociones surgen al ver ambas versiones juntas?
¿Qué sueños de mi infancia aún conservo? ¿Cuáles he transformado y cómo se sienten esos cambios en mi corazón? ¿Qué partes de mi vida actual me permiten honrar esos sueños, aunque hayan evolucionado?

Espero que este post te conecte contigo misma y te acompañe en tu viaje espiritual.

Un Abrazo

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